La audiencia que serรญa maรฑana fue cancelada hoy, una vez mรกs, a รบltima hora. Me entero por una notificaciรณn frรญa en el casillero judicial, como si cambiar una fecha fuera algo menor. Para mรญ no lo es: cada aplazamiento mueve mi vida, mi salud y mi trabajo entero.
El 10 de diciembre de 2021 yo solo retirรฉ mi propio dinero. Minutos despuรฉs estaba en el piso, golpeado, esposado y exhibido frente a desconocidos como si fuera un delincuente por el simple hecho de ser afrodescendiente. Desde entonces camino con las secuelas de esa violencia: las noches de insomnio, la ansiedad cuando veo un patrullero, las oportunidades laborales que se cerraron porque algunos prefirieron creer que โalgo habrรฉ hechoโ.

Cuando el sistema judicial posterga una y otra vez la posibilidad de juzgar estos hechos, no es solo un trรกmite mรกs: es violencia institucional. Me obliga a revivir el trauma, a reorganizar viajes, a explicar otra vez a mi familia, a mis amistades, a quienes trabajan conmigo, que โesta vez tampoco fueโ. El mensaje que recibo es que mi tiempo vale menos que la comodidad de quienes un dรญa abusaron de su poder sobre mi cuerpo negro.
Es profundamente injusto. No solo por mรญ, sino por todas las personas afrodescendientes que se ven reflejadas en estas imรกgenes y en esta historia. Lo que me pasรณ se repite en silencio en barrios, buses, calles y centros comerciales donde el perfilamiento racial sigue siendo prรกctica cotidiana. Yo tuve cรกmaras, organizaciones y una voz pรบblica; muchas otras personas no.
Sin embargo, que hoy vuelvan a aplazar mi juicio no significa que me rindo. Al contrario: confirma por quรฉ es tan urgente seguir. El prรณximo 9 de marzo mi caso y otros llegarรกn a la Comisiรณn Interamericana de Derechos Humanos, acompaรฑado por INREDH y el colectivo Mujeres de Asfalto. Si aquรญ intentan alargar el proceso hasta que nos cansemos, iremos a instancias donde la violencia institucional tambiรฉn se nombre y se condene.
Yo sรฉ quiรฉn soy: ingeniero forestal, modelo, emprendedor, investigador. No soy el estereotipo de โsospechosoโ que intentaron pegarme aquel dรญa frente a un banco. Retirรฉ dinero; no robรฉ un banco. Lo que sรญ hubo fue racismo, y lo seguirรฉ diciendo todas las veces que sea necesario.
Hoy escribo desde el cansancio y la rabia, pero tambiรฉn desde la decisiรณn. No voy a abandonar esta lucha, porque ya no es solo mรญa. Es por las personas negras y racializadas que caminan con miedo de ser detenidas โpor si acasoโ, por quienes nunca tuvieron una audiencia, por quienes ni siquiera aparecen en una estadรญstica.
Que el sistema se demore lo que quiera: yo voy a seguir. Voy a seguir contando esta historia, exigiendo justicia y denunciando el perfilamiento racial en cada espacio al que tenga acceso. No busco venganza; busco verdad, reparaciรณn y garantรญas de no repeticiรณn.
Mi color de piel no es un delito. Y aunque intenten cansarnos, no nos van a apagar.
