This Is America: cuando el entretenimiento denuncia el racismo que sigue vivo

Escuché “This Is America” de Childish Gambino hace ya algunos años, pero cada vez que vuelvo al tema siento que no envejece, sino que se vuelve más incómodo y necesario. El trabajo conjunto entre la canción y el videoclip crea una crítica social y racial tan poderosa que, en pleno 2025, sigue retratando una realidad que se niega a cambiar.

Un clásico moderno en construcción

Para mí, “This Is America” ya tiene todo para ser un clásico musical de la era moderna: une trap y gospel, referencias históricas, símbolos visuales y una narrativa que incomoda a propósito. No es solo una canción pegadiza, sino una obra pensada plano por plano, gesto por gesto, para hablar de violencia armada, racismo estructural y del papel del entretenimiento como distracción.

Cuando veo el video, no siento que esté mirando algo “viejo” de 2018, sino un espejo muy actual donde Estados Unidos se muestra como un país que consume violencia y sufrimiento afroamericano al mismo tiempo que intenta maquillarlo con coreografías virales y beats atractivos. En ese sentido, el trabajo de Childish Gambino y del director Hiro Murai está a la altura de los grandes momentos audiovisuales de la cultura pop negra.

Violencia, distracción y entretenimiento

Lo que más me impacta es cómo el video plantea una tensión constante entre lo que se ve en primer plano y el caos del fondo. Mientras Gambino baila con niños, haciendo pasos que podrían estar en TikTok, detrás ocurren escenas de vandalismo, persecuciones, gente que cae al vacío y violencia que nadie parece querer mirar de frente.

Ese contraste es una crítica directa a cómo se consumen la cultura negra y el dolor negro: bailes, memes, moda, pero poca disposición a enfrentar la brutalidad policial, las masacres en iglesias o la normalización de la muerte en barrios negros. El momento en que se cuida más el arma envuelta con delicadeza que el cuerpo de una persona negra asesinada sintetiza perfectamente la prioridad que tiene el arma por encima de la vida en el imaginario estadounidense.

Racismo que no se detiene

Lo más inquietante es que las situaciones que inspira el video siguen pasando: asesinatos como el de George Floyd, casos de personas negras baleadas por “sospechosas” mientras sostenían un celular, y episodios de violencia policial donde el prejuicio racial pesa más que los hechos. “This Is America” no habla de un momento aislado, sino de un sistema donde el perfilamiento racial convierte la piel negra en una amenaza automática.

A pesar de todos los debates, campañas y movimientos como Black Lives Matter, la sensación es que la estructura de discriminación sigue ahí, adaptándose y resistiéndose al cambio. Justamente por eso la obra de Gambino no pierde vigencia: recuerda que no basta con indignarse cuando el tema está de moda; la violencia racial es cotidiana, aunque los medios y el algoritmo prefieran darnos baile y entretenimiento.

Correr, sobrevivir, seguir mirando

La última escena, con Gambino corriendo en la oscuridad mientras es perseguido por gente blanca, es una metáfora brutal: aunque él represente al entretenimiento que todo el mundo consume, nunca deja de ser un hombre negro tratando de sobrevivir. Después de todo el espectáculo, lo que queda es la vulnerabilidad de un cuerpo negro huyendo.

Cuando termino de ver el video, me queda la sensación de que “This Is America” no solo habla de Estados Unidos, sino de cualquiera de nuestros contextos donde hay cuerpos racializados que valen menos, vidas sobrecontroladas por la policía y una sociedad que solo se escandaliza cuando la violencia entra en el terreno del entretenimiento. Por todo eso, el trabajo de Childish Gambino ya puede ser leído como un clásico moderno: una pieza incómoda, bella y necesaria que obliga a seguir hablando de racismo, perfilamiento racial y de cómo elegimos mirar —o no mirar— esa realidad.

By Jimmy Ocles ®

Dejo aqui el video: https://www.youtube.com/watch?v=VYOjWnS4cMY

El rostro del racismo: La historia de Jimmy Ocles en Quito


La discriminación racial no es una narrativa lejana: es una experiencia que marca cuerpos y biografías en el presente de Ecuador. El caso de Jimmy Ocles, presentado en el video “Jimmy Ocles – Víctima de racismo en Quito”, es una muestra contundente de cómo el prejuicio, la ignorancia y el abuso de poder pueden cambiar una vida en segundos.

¿Quién es Jimmy Ocles?

Jimmy, originario de Quinindé, vivió la mayor parte de su vida en su ciudad natal antes de mudarse a Riobamba para estudiar ingeniería forestal. Luego se trasladó a Quito, donde también trabaja como modelo. Relata que nunca había sentido plenamente el peso de ser negro hasta dejar su provincia; en otros contextos, los apodos despectivos y la desconfianza ajena hicieron evidente la persistencia del racismo.

Jimmy cuenta, por ejemplo, que por la noche los taxis no se detienen para recogerlo, que en los buses la gente evita sentarse a su lado y que con frecuencia protegen o esconden sus pertenencias en su presencia. Estas situaciones de racismo cotidiano se suman a la xenofobia, siendo confundido y maltratado por su fenotipo, como si fuera extranjero, pese a ser ecuatoriano.

Un hecho traumático que lo cambió todo

La experiencia más impactante ocurrió tras retirar dinero de un cajero automático en Quito. Agentes policiales vestidos de civil lo abordaron y, por el solo hecho de ser afrodescendiente, lo acusaron de intentar robar el banco. Sin mediar explicaciones, lo golpearon, le arrancaron la camiseta, lo tiraron al piso y se ensañaron con él: uno presionó su cuello con la rodilla y otro le pisó la mano impidiéndole respirar, hasta que Jimmy, desesperado, pidió auxilio.

En un primer momento, Jimmy pensó que se trataba de un asalto, hasta que vio cómo uno de los agresores sacaba un radio policial para pedir refuerzos. Todo esto mientras otros transeúntes y curiosos lanzaban insultos racistas y criminalizaban su presencia gritándole improperios como “sacapinta” o “ladrón”.

No es un caso aislado

El video muestra que este tipo de abusos policiales no solo afectan a Jimmy. Efraín, otro ciudadano, fue detenido y pateado por la policía tras salir de un baño público, sin motivos ni explicaciones. Testimonios como estos revelan una triste realidad: las agresiones basadas en prejuicios raciales son frecuentes y, muchas veces, no generan siquiera una disculpa de las autoridades responsables.

La búsqueda de justicia

Jimmy tomó la decisión de demandar a sus agresores. Más allá de la reparación legal, lo impulsa el deseo de que su historia sirva como advertencia para el futuro de su hija o hijo y para miles de personas que viven situaciones similares. Aspira, al menos, a una disculpa pública que restituya su dignidad y la de su familia.

Reflexión final

El racismo, tal como se expone en el video, es una consecuencia directa del prejuicio y la ignorancia. Es un mal con raíces profundas en la sociedad ecuatoriana y latinoamericana. Ponerse en el lugar —y en la piel— de quien lo sufre es el primer paso para reconocerlo, enfrentarlo y exigir un cambio real.

Escrito por Jimmy Ocles®


Mira el testimonio en video completo aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=tC50HN-ovEk

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